Hace mas de dos mil años atrás, en la ciudad de Nazaret, vivía una joven llamada María. Ella estaba comprometida para casarse con José, un carpintero. Un día un ángel se le presentó y le dijo que había sido elegida para tener un bebé muy especial. El bebé sería el hijo de Dios y tendria que llamarlo Jesús.

Poco después de la visita del ángel, María y José se casaron. María tendria a su bebé cuando terminaran un largo viaje a Belén, que era donde José habia nacido. María tuvo que montar en un burro por unos días por las colinas de Galilea.

Por fin, María y José llegaron a Belén. Estaba lleno de gente y tenían que pagar sus impuestos. María estaba muy cansada y necesitaba un lugar para quedarse. En cada posada, la historia fue la misma. No había lugar para ellos. Con el tiempo, un posadero tipo dijo que había un establo donde guardaba sus animales. Ellos tuvieron que quedarse y permanecer allí.

Y así fue que unas horas más tarde, María dio a luz a su hijo en aquel establo. Ella envolvió a Jesús en pañales y lo acostó en un pesebre lleno de paja.

Al mismo tiempo, en una colina con vistas a Belén, unos pastores estaban cuidando sus ovejas. Una luz brillante apareció en el cielo. Ellos tenían mucho miedo. Era un ángel enviado por Dios. El ángel les dijo que no tuvieran miedo, porque había buenas noticias. Dijo que el Hijo de Dios había nacido y que lo iban a encontrar en Belén. Los pastores visulizaban las imagenes niño Jesus en sus sueños y emprendieron su camino a Belen.

Los pastores muy entusiasmados querían ir a ver al bebé. Cuando llegaron, se llenaron de alegría al ver a Jesús en el pesebre. Se arrodillaron y le adoraron. Ellos le dijeron a María y José como el ángel había aparecido en el cielo y les dijo que Jesús iba a ser el Salvador del mundo.

A lo lejos, en Oriente, sabios vieron una nueva estrella brillar en el cielo. Estos hombres estudiaban las estrellas y sabía que esto era una estrella muy especial. Los expertos estudiaron a sus pergaminos y determinaban que cada vez que una nueva estrella brillante aparecia significaba que un gran gobernante había nacido.

Los Reyes Magos decidieron buscar a este nuevo gobernante. Ellos fueron a Jerusalén para ver al rey Herodes, pues pensaban que el bebé estaría en el palacio. Se pidió ver al niño que sería Rey de los Judios. El rey se enojó, pues consideraba que el nuevo rey podria quitarle su trono. Él les dijo que regresaran cuando hubíeran encontrado al bebé para que él pudiera adorar al niño.

Los Reyes Magos partierón en busca del bebé. Fueron guiados por la estrella hasta el pesebre de Belén. Allí se arrodillaron y adoraron a Jesús. Le dieron regalos de oro, incienso y mirra. Esa noche, los hombres tuvierón el mismo sueño, de que un ángel les advirtió de que el rey Herodes quería matar a Jesús y les dijo que no volvieran a su palacio.

Los Reyes Magos regresaron a su país sin ver a el rey Herodes. Poco después de que José tuvo un sueño donde un ángel le dijo que llevara a a Egipto a María y a Jesús pues el rey Herodes había ordenado que Jesús fuera asesinado. Dejaron Belén de inmediato. Cuando los hombres sabios no regresaron, Herodes ordenó que asesinarán a todos los bebés varones en Belén. No encontraron a Jesús ya que estaba a salvo.